Las Tierras que rodean Caldeum se han convertido en los últimos años en tierras peligrosas. Aunque las
Tierras Fronterizas se consideran como uno de los hábitats más salvajes de
Santuario, sus dominios mortíferos no amedrentaron la fuerza del esplendoroso
Caldeum.
Originariamente, las Tierras Fronterizas carecían de todo excepto de los más empedernidos (algunos dirían enloquecidos) prospectores hasta que se edificó la gran ciudad militar de
Lut Bahadur (que literalmente significa "ciudad de la puerta") para mantenernos a salvo de los lacuni que moraban en los acantilados lejos de
Caldeum. La protección solitaria de
Lut Bahadur de los baldíos desolados terminó hace cuatrocientos años cuando se descubrió un mineral precioso en la región conocida como
Vientos Lacerantes. La ciudad de
Alcarnus se estableció rápidamente como el centro minero de toda la zona, con otras bases más pequeñas que fueron surgiendo más tarde. Cuando se descubrió el oasis de
Dahlgur y se erigió una tercera ciudad allí, el dominio de
Caldeum sobre las
Tierras Fronterizas fue absoluto. Las
Tierras Fronterizas podían estar seguras de recibir suministros frescos para comer y beber de las caravanas de
Dahlgur, protegidas por el poder de la
Guardia de las dunas de Caldeum.
Pero
Hakan II, el joven e inexperto soberano, ha creído apropiado retirar el apoyo de
Caldeum a los baldíos y dejar a aquellos que allí viven a su aire. Ahora ninguna caravana está a salvo, y los refugiados de las
Tierras Fronterizas llaman a golpes a las puertas de
Caldeum en olas infinitas de humanidad desplazada, desesperada por recuperar la seguridad que nuestra ciudad otrora proveía. A pesar de que las historias acerca de la tentativa de un culto secreto de crear un ejército demoniaco son, sin duda alguna, exageradas por su falta de conocimiento en este tipo de asuntos, la histeria y sufrimiento aseguran que algo terrible acecha en las
Tierras Fronterizas.
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