Caldeum siempre fue una ciudad basda en el comercio. A pesar de ser muy importante para todo el mundo, sus habitantes jamás tuvieron la intención de llevarla más allá de una ciudad meramente basada en el comercio.
En aquellos tiempos, rivalizaba con
Kurast, pero era
Caldeum la que dejaba que
Kurast se asignase el título de capital del mundo, mientras Caldeum prosperaba con la abundante actividad mercantil.
Con la caida en picado de
Kurast, empezaron a llegar nobles de la zona a
Caldeum, reclamando un lugar en el control de toda la actividad de la ciudad. Aún así, con el
Rey Hakan, fueron buenos tiempos y
Caldeum prosperó no sólo con su actividad mercantil, sino también se erigió como la nueva capital del mundo.
Sin embargo, el
Rey murió. Y su hijo no supo estar al nivel de su padre, con lo que la ciudad empezó a entrar en la más absoluta de las decadencias.
Caldeum comenzó a dar vueltas sobre el abismo. Una lista de males que parece interminable: el estado de sus oprimidos y los tugurios en los que están obligados a vivir, un líder totalmente incompetente, el resurgir del intolerante
Zakarum y sus peleas con las clases de magos de
Caldeum…
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