The Rise of first Necromancer, Meldeln ul-Diomed

¿Cómo crees que se debería desarrollar la trama de Diablo 3?

The Rise of first Necromancer, Meldeln ul-Diomed

Notapor arkan el 06 Dic 2009, 21:13

THE RISE OF THE FIRST NECROMANCER (parte 1.)

The Sin War book 2 (cap. 9)

La oscuridad rodeaba a Meldeln, oscuridad que sentia como si fuera infinita. El hermano de Uldyssian sospechaba que si echaba a correr en cualquier dirección tan rápido como pudiera no conseguiria ningún cambio. Rodeado de oscuridad y vacio. Una parte de él estaba tranquila ... pero la otra parte estaba completamente fascinada.

Sin embargo, su preocupación por Uldyssian superó esa fascinación y el gran Meldeln permanecia de pie solo y en silencio en la oscuridad, cada vez más volvia a impacientarse... si eso era posible. Después de todo él era como un prisionero.

¿Por qué esta traición, Achilos? se preguntaba a si mismo. ¿Por qué apartarme cuando sólo queria reunirme contigo y los demás?, ¿qué razón puedes tener para deternerme?

"Porque lo que habrias hecho hubiera tenido repercusiones desafortunadas", replicó una voz que él conocia muy bien desde su propia mente.

Una forma emergió de la oscuridad, una forma que todavia parecia ser una parte de ella. Un alto, muy pálido hombre con rasgos demasiado perfectos. La figura encapuchada le sacaba la cabeza a Meldeln, algo que el más joven de los hijos de Diomedes no se habia percatado en un primer momento.

"¿Qué repercusiones?, ¿Cuales? ¡habla claro!, ¿qué repercusiones?".

Pero en vez de contestar a esas preguntas, el otro se dió la vuelta y miró hacia arriba... nada de eso, Meldeln vió algo diferente cuando él también miró en esa dirección. Simplemente habia más oscuridad. El extraño - no, él se habia llamado a si mismo Rathma - rápidamente el vacio preguntó "¿Bien? ¿puedes sentir algo sobre Ella?"

Y el vacio contestó. "No... Ella ha protego bien sus recuerdos, quizá sólo hay uno quien conoce mejor la manera de infiltrarse en ese escudo y conocer la verdad..."

Rathma frunció el ceño. "Y no podemos exactamente esperar que mi padre sea de ayuda... es más probable, al igual que Ella, intente reducirme a polvo".

"Hay este pequeño asunto..."

La cabeza de Meldeln latia cada vez que la segunda voz hablaba, como si su mente no fuera lo suficientemente fuerte para aceptar completamente su presencia. El se tapaba los timpanos, tratando de recobrar el equilibrio.

"Perdoname..." dijo la voz, su intensidad se redujo mucho. "Intentaré mantenerme dentro de tus limites... "

Rathma ayudó a Meldeln fortaleciendolo. " La primera vez que él me habló, pensé que me habia abierto la cabeza. "

"¿Acaso no ha hecho la mia lo mismo?", Meldeln parpadeo otra vez buscando la fuente de la voz.
"¿Quien es?, ¿quien nos habla?. Le he oido antes, también". Dirigiendose a la oscuridad dijo, " ¡ Muestrate ! , he de conocer a todos mis captores."

"Pero nosotros no somo tus captores", dijo Rathma tranquilamente declarando " dificilmente eso. No, definitivamente ni tan siquiera tus enemigos."

"¡Ni mis amigos, eso seguro! o entonces ¿porque apartarme del lado de Uldyssian?, ¿donde deberia estar siempre?."

"Porque, si fuera tu deseo estar ahi para cuando él más lo necesite, ahora debes quedarte con nosotros..."

"¿Más acetijos?, ¿Quién eres tú, que hablas en las sombras?. ¡Deja de esconderte de mi!"

Resignado, Rathma dijo al vacio, " No creo que atienda a más explicaciones hasta que te vea, amigo mio, pero recuerda que él es mortal"

"Él no es mucho menos que tú, Rathma..."

"Nunca dije lo contrario"

Escuchando a ambos, Meldeln sintió de que manera se conocian el uno al otro. Habia un vinculo tan grande como el de él con Uldyssian...

"Conoceme pues, Meldeln Ul-Diomed..." declaró la voz, conservando su intensidad de un suave latido en su cabeza, "Conoceme como Rathma aqui hace".

Y de repente aparecieron estrellas por encima, una multitud de centelleantes estrellas que giraban como si estuvieran atrapadas por una tempestad. Llenaron la parte de arriba hasta el punto de que Meldeln tuvo que taparse los ojos. Al principio no habia ritmo ni razón en sus movimientos, pero rápidamente comenzaron a exterderse aparte, asentandose en áreas concretas. Como lo hicieron, Meldeln se dio cuenta que la estructura empezaba a coger forma, una forma vista a medias, pero lo suficiente visible como para identificarla.
Era una criatura mitica, una cosa de historias y cuentos de hadas, pero nunca verdadera. Uldyssian habia asustado a Meldeln con historias de estas cuando ambos eran niños pequeños... y Meldeln habia savoreado cada historia.
Pero ahora... ahora ver algo tan gigantesco, especialmente uno compuesto de estrellas... Meldeln permanecia en silecio y con la boquiabierto.
Era un dragón, grande, poderoso, serpentino dragón de épicas proporciones.
El Dragón te ha elegido... esas palabras o unas muy parecidas habian sido grabadas sobre la piedra en aquel cementerio espantoso que Meldeln habia encontrado mientras estaba en Partha. El Dragón te ha elegido...

La criatura celestial se movia, sus "ojos" eran una asombrosa selección de estrellas pequeñas. "Conoceme..." repetia. "Conoceme... como Trag'Oul".
"Aquel que es Eterno" añadio Rathma, tranquilamente a pesar del increible espectáculo. "Por lo menos, ese es un significado. Hay varios."

Pero Meldeln apenas escuchó eso, en cuanto al dragón, cada vez que hablaba se movia constantemente... y haciendo eso, revelaba más facetas sensacionales. Dentro de cada una de las "escamas" - las estrellas - el hermano de Uldyssian contemplaba pequeñas visiones de vida... su vida. Ahí era un bebe en los brazos de su madre. Meldeln gritó al verla, el dolor por su pérdida- de la perdida de su familia- volvió a emerger.
Se forzó a si mismo a mirar hacia aquel momento y de ese modo fue testigo de una escena tras otra de los años que habian sido su pequeña y lamentable existencia mortal que corrian a lo largo de lo que para Trag'Oul seguramente era un abrir y cerrar de ojos.

Tratando de liberarse de su sentimiento de insignificancia, Meldeln contempló la fantástica entidad como un todo... y haciendo eso se dió cuenta de que no sólo su vida se visualizaba delante de él, habia centenares, no, miles más.
Meldeln se dio cuenta de que todos estamos ahi, toda la Humanidad, desde el primero sobre... cada escama... cada escama, es parte de nosotros...
Y entre esas vidas, sus ojos de alguna manera se fijo sobre Uldyssian. De hecho, las imagenes de los hermanos se intercambiaban constantemente, lo cual tenia sentido, por supuesto. Ya estuvieran juntos o separados, ellos estaban vinculados por algo más que simple sangre.
Todavia... los años de sus vidas progresaban rapidamente hacia el cuerpo del gigante, los dos vidas creacian más separadas. Medeln vió el descubrimiento de la piedra cerca de Seram y la seducción de su hermano por parte de Lilith como Lylia. El destello de imagenes cada vez era más rápido. Partha. Lucion. Achilios. Toraja. Serenthia. Uno sobre otroa hasta-

Trag'Oul se movió otra vez y las vidas de los hijos de Diomedes se perdian en un mar de existencias. El humano soltó otro grito y miro lo que pasaba por el rostro del dragón.

"No debes percibir nada más" dijo Trag'Oul. "De aqui en adelante es un reino de posibilidades, donde lo que tu ves son sendas cuyas elecciones aun no han sido determinadas. Podrias ponerte en peligro a ti mismo y a este mundo por intentar elegir desde ellas antes de vivirlas te habrian ayudado en la decisión..."

Él estaba hablando del futuro. El dragón no solo reflejaba el pasado y el presente, sino también lo que podria ser. La increible inmensidad de este ser se extendia sobre él solo ahora impresiono a Meldeln. El sintió que Trag'Oul solo le habia revelado- e incluso a Rathma- la menor porción de él mismo.
Volviendose hacia la figura encapuchada, Meldeln soltó, " ¿Qué...?"

"¿Qué es él?, ¿es eso lo que quieres preguntar?", gesticuló Rathma ante la siempre cambiante forma. "Incluso Trag'Oul no lo sabe completamente. Él ha existido desde justamente después del comienzo de la creación, aunque no completamente como le sentimos ahora."

"No... eso vino después..." siempre que el dragon hablaba, las escamas fluian y cambiaban constantemente visualizando otras vidas, otros tiempos. "Eso vino con el hallazgo de los Fragmentos... con los que Santuario fue moldeado por los renegados, ángeles y demonios..."

Meldeln no tenia ni idea de lo que el leviatán estaba hablando salvo lo que habia mencionado, demonios. Meldeln miró a Rathma, los rasgos que tenia, le recordaban muchisimo a alguien... demasiado a alguien, de hecho.
Y entonces Meldeln sintió como si un rayo hubiera atravesado su corazón. El sabia exactamente lo que era.

"¡Tú y Ella!", gritó el hermano de Uldyssian, en una explosión de furia. Señalando con un dedo acusador a la figura que permanecia sin mostrar ningún signo de emoción como si fuera la muerte. "¡Tú y Ella, puedo verla en ti, tú eres Ella, Ella!"
Meldeln invocó palabras de poder, palabras de las que era buen conocedor, que habia adquirido de todos aquellos a los que buscaba atacar.
Rathma levantó la mano. Sobre ella materializó una daga de marfil que Meldeln habia visto antes justo antes de su secuestro. Cuando la última de las palabras de Meldeln escaparon de sus labios, la daga empezó a brillar.
Tan cerca tenia esa iluminación antinatural y con sus ojos ahora adaptados a la oscuridad que Meldeln instintivamente se cubrió, soltando un grito retrocediendo.

"El se ha adaptado a tus enseñanzas bien, Rathma..."

"Quizá demasiado bien. Casi no lo consigo. Aunque su mente... su espiritu... no estan completamente a punto con el Equilibrio"

"Descubriendote a ti mismo como el hijo de Lilith puede ser bastante desconcertante. Deberias considerar las emociones, Rathma. Algunas veces creo que te has tomado mis enseñanzas demasiado a pecho. amigo mio..."

Meldeln no puso atención a la discusión, su única preocupación era recobrar la vista. Él seguia retrocediendo, con la esperanza que de alguna manera escapar del demonio que tenia delante.

"Yo no soy un demonio... al menos no en un sentido completo, Meldeln ul-Diomed" declaró Rathma, otra vez pareciendo leer sus pensamientos.

"¡Sal de mi cabeza!"

La figura encapuchada comenzó a fusionarse delante del hermano de Uldyssian. "Nosotros estamos mucho más allá que eso, mi estudiante. Has demostrado la capacidad de recepción necesaria a lo que ofrecí aquel dia cuando viste la piedra cerca de tu villa, la piedra fué la primera de tus pruebas."

"¿Pruebas de que? ¿ver si era capaz de convertirme en el sirviente de un demonio?"

Por encima, las estrellas se movian rápidamente. Mirado hacia arriba, Meldeln creyó que la cara de Trag'Oul reflejaba cierta... reprobación.
"Eres demasiado incondicional con los tiempos, Rathma. Explicale más. Hablale de su estirpe. Hablale de Lilith..."

"A eso iba". Por primera vez, hubo un atisbo de emoción - ¿irritación? - en el tono de la figura encapuchada. "Sabes lo que era"

Finalmente... más estrellas se reorganizaban, más estrellas mostrando diferentes vidas. Nunca las mismas...

Rathma de repente suspiró "Si, quizá he vacilado, a pesar de lo que he dicho sobre la necesidad por darse prisa." Más calmadamente explicó, "Meldeln, hijo de Diomedes, quien fué a su vez hijo de Teronus, quien fué a su vez hijo de Hedassyian... Te digo que tú eres de mi propia sangre, mi propio descendiente... y de este modo, a alguien que tu conoces como Lilith..."

"Y a Inarius, también, recuerda..."

"Pronto tendrá conocimiento de Inarius". Rathma observó a Meldeln de cerca, con la daga en la mano preparada. Pero no hubo ni un nuevo ataque ni protesta por parte de Meldeln. Las habilidades que habia adquirido a través de Rathma le habian capacitado para evaluar la verdad de las palabras de otros.

"No has mentido..." murmuró Meldeln. "¡Estaba seguro que lo conocia!", moviendo la cabeza, "¿Uldyssian y yo provenimos de Ella?"

"Hay muchisimos otros, las generaciones han pasado convirtiendose en un gran número. Y como te dije, también son mias", puntualizó Rathma, finalmente bajando la espada de marfil. "Que número... más o menos..."
Meldeln le interrumpió, "¿Es esa la razón por la que Ella le eligió a él y tú a mi?, ¿porque es más fácil jugar con aquellos más cercanos a tu sangre infernal?

La irritación una vez más volvió a reflejarse en la cara de Rathma, pero antes de que pudiera hablar, las estrellas una vez más se movieron reformando a Trag'Oul, "Paz" murmuró el dragon tan bien como pudo. " Si Rathma puede ser llamado demonio, asi pues, también tú y cualquier humano. Suyo es en parte de donde vienes... pero también hay ángeles a considerar... y su rol no es menos significativo en vuestra creación."

Demonios y ángeles... la noción de que todo el mundo era descendiente de estos sonaba tan ridiculo. Pero una vez más las habilidades con las que Rathma le habia imbuido le hacian imposible a Meldeln no ser que todo esto era verdad.
Todo esto verificaba lo que Lilith misma habia revelado en el curso de los acontecimientos. Meldeln siempre habia denegado sus reivindicaciones, creyendo que eran mentiras para que Uldyssian usadas para minar de alguna manera el desafio de Uldyssian, pero solo las mentiras involucraban a uno mismo, parecia...

"Muy bien. Ya sabes que debo creerte. ¿Qué importa?, seré tu peón no más que mi hermano lo será para Ella."

Rathma soltó un exasperado suspiro. Para él, Meldeln se habia dado cuenta, de estos pequeños resbalones que requerian mayores explicaciones. "No buscamos títeres. Eso son métodos de mi madre... y de mi padre, parece lo mismo, pero no Meldeln ul-Diomed, lo que buscamos no es nada menos que alguien capaz de estar en contra de lo que ha estado destinado a pasar desde el principio..."

Por encima, el dragon se revolvia. En cierto sentido, Trag'Oul era para Meldeln un ser mucho más emocional que el hombre que tenia delante. Por tanto, cuando el leviatán hablaba, Meldeln no tenia problema en sentir la urgencia con la que Trag'Oul buscaba transmitir.

"Rathma habla de la locura de su padre" explicó el dragón. "La locura de mantener Santuario en secreto ante sus semejantes. Los Ardientes Infiernos ya lo conocen... y gracias a la demencia de Lilith, los Altos Cielos también pronto descubrirán este reino..."

Aunque Lilith, Uldyssian y de este modo Meldeln habian aprendido el nombre dado a su mundo por aquellos que lo fundaron. La diablesa habia mencionado también algo más, una historia muy turbulenta también, aunque Ella nunca habia hablado mucho de ello, tanto como pudiera recordar, que les habia ocurrido a todos aquellos que habian huido hasta llegar conocer la existencia de Santuario. El habia supuesto que ya no era un punto importante, pero que era obviamente uno muy, muy vital. En efecto, el temor se apoderó del hermano de Uldyssian, hasta el punto de que apenas era capaz de hablar, "¿y ahora?"

Y ahora, incluso si los planes de Lilith son frustrados e Inarius ofrece la paz... algo improbable... es muy posible que Santuario y todo lo que hay en él serán destruidos.

"Pero ¿por qué?"

Habia algo en el cambiante Trag'Oul que indicaba a Meldeln como de abrumada estaba la gran criatura le preocupaba lo que estaban discutiendo. Es lo que los demonios y ángeles hacen siempre que encuentran una potencial ventaja. Ellos luchan hasta destruir cualquier cosa que ellos desean... un destino tristemente, que es mejor que convertirse en forraje de ambos..."

"Esto es porque te necesitamos, Meldeln ul-Diomed" añadió Rathma, aprovando al mortal. "Eso es por lo que realmente necesitamos que estes con nosotros... a tu propia voluntad, naturalmente"

Meldeln tragó.
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Queda por traducir la segunda parte, en el capitulo 12. Los textos que siguen a este son los siguientes:

Rathma Origins (The Sin War. Book 2, cap 11)

Rathma y Bul-Kathos (The Sin War. Book 2, cap 11)
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ALARIC:"Ja, yet another myth, but only a Nephalem can enter here."
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Re: The Rise of first Necromancer, Meldeln ul-Diomed

Notapor arkan el 29 Ene 2010, 03:56

THE RISE OF THE FIRST NECROMANCER (parte 2.)

The Sin War book 2 (cap. 12)

Meldeln estaba preocupado por su hermano. No tenia ni idea donde se había desvanecido Uldyssian y el ser llamado Trag'Oul no era de ayuda.
Él esta donde debe estar, justamente como tú estas donde debes estar, el dragón respondía esto cada vez a su pregunta.
Donde Meldeln estaba, le molestaba tanto como la localización de su hermano. Ya no permanecía en un vacío de oscuridad que parecían los dominios de Trag'Oul, sino en una tierra baldía, un lugar que había sido testigo de un exterminio hace mucho, mucho tiempo.

El paisaje y el cielo eran completamente grises y sin el menor atisbo de viento. El polvo cubría lo que Meldeln asumía que eran edificios antiguos de alguna clase, edificios dispersos lejos unos de otros. Todos ellos tenían cierta similitud unos con otros, aunque algunos estaban prácticamente intactos había otros que estaban en ruinas. Al lado de los edificios, había signos que hacían pensar que el lugar había sido rico en árboles altos, al igual que otra clase de flora. Aunque ahora solo había trazos petrificados de lo que fue un tiempo exuberante. Cada planta, no obstante, grande o pequeña, habían perecido a la vez en este asentamiento.

También hubo habitantes. Meldeln sintió la muerte. Ellos habían muerto hace mucho, mucho tiempo. Anterior incluso a la legendaria Kehjan, y todavía no han descansado completamente en paz.
Él esperó alguna palabra procedente de Trag'Oul, pero la criatura celestial permanecía en silencio como una tapia. Un frustrado Meldeln finalmente caminó hacia la más cercana de las ruinas, donde comenzó a desempolvar el saliente de una esquina. No estaba sorprendido de que las arcaicas palabras del lenguaje de Rathma se hubieran grabado en su cabeza de un modo insconciente. Estas, sin embargo, carecían de significado para él, ni tan siquiera al pronunciarlas. Comprendía la letra, pero uniéndolas no significaban nada comprensible.

Enderezándose, él murmuró, "¿Entonces, que tenemos aquí?, ¿Qué?"

El legado de la anterior cruzada de la diablesa... las respuestas vendrán inmediatamente, dijo Trag'Oul.
Meldeln se estremeció, pero no solo por lo que había dicho el dragón Recordó lo que le había dicho Uldyssian, incluso ahora reconocía la simultaneidad entre su voz y la del leviatán... sin mencionar la de Rathma también. ¿Desde hace cuanto tiempo habían infectado su mente?
Esa pregunta casi le hace rebelarse contra cualquier otro movimiento, pero la amenaza de Lilith y su preocupación por Uldyssian borraron sus dudas. En verdad, Meldeln no había experimentado nada más siniestro de las manos de aquellos que reclamaban ser sus mentores. De hecho, si recordaba su propia mente, ellos solo actuaban en función de los deseos conmovedores de hace unos pocos años.
Y aprendiendo de ellos podrían ayudar a salvar tanto a su hermano como al mundo... llevarían a Meldeln a hacer lo que fuera necesario.

El bajó hasta las siguientes ruinas, el camino tomado lo hizo en un abrir y cerrar de ojos. Meldeln era consciente de que había algo que no estaba bien, la distancia era mucho más larga para haberla recorrido en tan poco tiempo. Sin embargo, estaba agradecido ya que el camino tomado le habría llevado horas.
La segunda estructura estaba en mejor estado que la primera. Un Desempolvado rápido revelaba más palabras desconocidas. Sin embargo, esta vez, el hermano de Uldyssian no las abandonó tan rápidamente. Repitió cada runa con cuidado, intentando aplicar diferentes variaciones vocales, se preguntaba si la pronunciación era su error.
Quizás-
De repente, la palabra anterior tenia sentido para él. Un nombre, o al menos un sustantivo. Pyragos.
Totalmente satisfecho por su éxito, Meldeln pronunció la palabra con orgullo "¡Pyragos!"
Instantáneamente, la tierra de alrededor del edificio se sacudió. Meldeln retrocedió, empezando a lamentarse de su precipitada acción.
De abajo emergió un esqueleto de forma grotesca con alas, despojado de las membranas que alguna vez le habrían dado potencial para volar. La cabeza tenia forma de toro, incluso con dos enormes cuernos que se entrelazaban en el centro. El demonio saltó hacia adelante, quitándose la suciedad y lo que podría haber sido su piel. Instintivamente Meldeln pensó en la presencia demoníaca a la que tuvieron que hacer frente él y Uldyssian en la jungla.
Pero esta situación no era la misma. Primero y más importante, la forma esquelética que se había levantado de la tumba era más baja que aquella de la jungla y su estructura era más menuda a pesar de las enormes alas, observando, Meldeln juraría que eso era o había sido una hembra.
Menos seguro que la vez anterior, repitió el nombre. "¿Pyragos?"
Como respuesta, la tierra a su derecha tembló. De hecho, toda tierra se convulsionó. Meldeln se maldijo a si mismo y saltó hacia atrás. Una vez había sido ignorancia, dos veces había sido una completa temeridad.
En los alrededores emergió una basta legión de cuerpos monstruosos, ninguno de ellos era completamente humano y todos casi en los huesos... o algo equivalente a ello. De hecho, había tantos a la vista que parecían nada más que harapos o imágenes oscuras. Llegaban de todas las formas, todos los tamaños, reconociendo lo que habían sido tanto machos como hembras, y... simplemente otros.
Pero había algo en ellos que estaba bien. Meldeln se había encontrado con fantasmas en el pasado y estos no eran así. Meldeln puso la mano sobre el ser alado con cuernos que por cuya forma y características, Meldeln había identificado con una hembra. No le sorprendió no sentir una antigua vida en ellos.

"Ellos son las memorias de ángeles y demonios", dijo Trag'Oul.
"Sus muertes fueron tan terribles que sus sombras están ligadas a este lugar para siempre..."

No eran espíritus reales. Meldeln se preguntaba si podría haberles considerado como almas, pero sospechaba que no.
Quizá había otra razón por la que ellos codiciaban y desconfiaban de los humanos...
Entonces... entre ellos Meldeln sintió la llegada de otros. Sombras a las que Meldeln le eran más conocidas. Eran verdaderos espíritus, verdaderas almas.
Pero... ¿de quienes?.
¡Mostraos ante mi!, ¡Mostraos! , demandó Meldeln.
Ellos lo hicieron. Una legión de hombres y mujeres, muchos de ellos asombrosamente perfectos incluso en la muerte, sobrepasaba las visiones de demonios y ángeles. Meldeln les reconoció por quienes eran, por su perfección era como la de Rathma.

"Los hijos de los fundadores de Santuario. Los primeros nephalem y las primeras generaciones de estos." dijo Trag'Oul.

Los fantasmas de los nephalem no reflejaban ninguna emoción, como si estuvieran esperando su siguiente acción. Meldeln no tenia ni idea de lo que tenia que hacer y Trag'Oul permanecía en silencio. Evidentemente, Meldeln tenia que tomar su propio camino.
Pero con una interminable selección de muertos delante de él, ¿cuál era ese camino?
Él miró al más cercano, una mujer de tal oscura belleza que ella hizo que su corazón latiera más rápido. Ella le miraba con sus ojos plateados sin pestañear.
Esperando no cometer un error fatal, Meldeln alargó una mano.
La mujer nephalem inmediatamente inclinó la cabeza para dejarse tocar la coronilla.
Actuando sobre una corazonada, Meldeln rozó con la punta de los dedos su exuberante pelo negro. Inmediatamente, sintió una fuerza que surgía directamente hacia él y una voz- una clara voz femenina- le dijo, Yo era Helgrotha...
Meldeln retiró los dedos. La nephalem levantó la cabeza, los orbes plateados de ella otra vez miraban a los suyos.
Curiosamente, aunque solo había escuchado el nombre- su nombre- Meldeln descubrió que ahora él conocía mucho, mucho más de ella. Pudo imaginarla como ella había sido, desde su nacimiento hasta su muerte.
Una vez, ella había sido tan poderosa como Rathma y había cuidado a aquellas criaturas de hábitos nocturnos. Ella había sido amable, pero también firme en su protección de aquellos por los que se preocupaba.
Meldeln permanecía ahí, preguntándose que hacer a continuación. Ella esperaba, como siempre paciente, incluso si él no lo era.

"¿Y que tengo que hacer contigo?", Meldeln demandó. "¿Marcharás contra Lilith por mi, verdad?" "¿Alguno de vosotros hará esto?"
La mujer levantó su mano izquierda. La acción contemplada por Meldeln hizo que retrocediera, pero en vez de atacar, materializó un largo y estrecho objeto. Un hueso.
Ella se lo ofreció.
No teniendo ni idea de lo que debía hacer con el espeluznante regalo pero ciertamente lo que debía ser una locura era no aceptarlo, con cautela, Meldeln cogió la pieza de hueso.
"Gracias"
Pero incluso mientras la última palabra salia de sus labios... lo que una vez había sido una nephalem llamada Helgrotha se desvaneció como una bocanada de humo arrastrada por la brisa. Meldeln miró a su alrededor y vio que el resto de la fantasmagórica legión se había desvanecido de la misma manera. Seguidamente, las ruinas, las visiones de demonios y ángeles- y toda esa tierra baldía hicieron lo mismo.
Un momento después, Meldeln hizo lo mismo, reapareciendo en el vacío de oscuridad, la cual comenzaba a ser demasiado familiar.

"Di la palabra otra vez. Dila, hijo de Diomedes..."

"¿Pyragos?", Meldeln instantáneamente sintió un frío en su mano, una refrescante frialdad.
Miró hacia abajo y vio que el hueso ardía y brillaba, usando toda su fuerza de voluntad para no dejarlo caer.
Esta es la primera palabra de invocación y este objeto se ligará mejor a los poderes que requieran tales actos.
El hueso de los nephalem giró y tomando una nueva forma. Ligeramente era más corto y mucho más ligero. Un lado se estrechaba hasta terminar en una afilada punta. El brillo se fue apagando pero no desapareció completamente. Meldeln observó lo que sostenía
Una daga... una daga de marfil, como la que había visto blandir por Rathma.

"Ellos te han aceptado, aquellos que escuchan-a los hijos de ángeles y demonios asesinados tan vilmente- aceptan que tú protegerás Santuario convenientemente de la furia de los Ardientes infiernos tanto como del orden opresivo e idolatra de los Altos Cielos.
Ellos fueron los primeros nacidos en Santuario y son, debido a ello, mucho más de lo que Lilith o Inarius puedan llegar a comprender, para siempre ellos tienen abierto un vinculo entre la fase tras la muerte y la de los vivos..." dijo Trag'Oul.

"¿Tras la muerte?", Meldeln replicó, pero las brillantes estrellas no dieron más explicación en estos términos y Meldeln finalmente comprendió que el dragón lo había definido lo mejor que había podido.

"Coge la daga en una mano", ordenó Trag'Oul. Cuando el hermano de Uldyssian lo había hecho el dragón añadió.
"Vuelve la punta hacia abajo sobre tu palma". A Meldeln no le estaba gustando a donde estaba yendo la conversación, pero aún obedeció.
"Gran Trag'Oul-"
"Pinchate la mano, hijo de Diomedes"
"Pero-"
"Esto debe hacerse..."
Había llegado demasiado lejos pensó Meldeln. Además, todo lo que le el dragón le estaba diciendo es que se pinchara la mano, nada más. ¿Que daño podía hacer eso?.
Que daño, incluso...
Apretando los dientes, Meldeln hizo lo que se le había instruido. Puso la punta de la daga suavemente atravesando la piel.
Un minúsculo punto rojo tomo forma, tan pequeño, que Meldeln esperaba que Trag'Oul le ordenara hacerlo otra vez.
La daga se sostenía unos 5 cm por encima de la palma...
Entonces, para su sorpresa, una delgada corriente de sangre subía desde su mano hasta la puta de la daga. Sólo la magia podría explicar este desafío a las leyes de la naturaleza. La pequeña corriente cubrió la punta... y seguía fluyendo hacia arriba, cubriendo más y más subiendo lentamente hacia la empuñadura.
Meldeln pudo imaginar cuanta sangre había fluido hacia la daga, comenzando a retirar la mano.
"Dejalo..."
Meldeln quería desobedecer, pero no lo hizo. No parecía que Trag'Oul hubiera lanzado algún hechizo sobre él, ciertamente lo que ocurría era que él todavía creía en el dragón, ningún daño podría venir de él.
¿Pero cuando comencé a creer en él?. Antes de que pudiera responder a esa pregunta, las primeras gotas empezaron a tocar la empuñadura.
La sangre seguía fluyendo, pero dejó de salir sangre de su palma. De hecho, cunado comenzó a buscar la herida sobre la palma no puedo encontrar nada.
"Observa..."
Su mirada se volvió hacia la daga, la daga ahora reflejaba un color rojizo carmesí. El tono se fue apagando hasta desaparecer por completo.
"La daga esta ligada a ti, y tú estas ligado a la daga". Por lo tanto, tú eres parte de ellos y a través de ellos, del Equilibrio.
"¿Que es el Equilibrio?". Preguntó Meldeln a las estrellas. "Tú hablas de ello y pienso en ello, pero nunca he sabido lo que significa verdaderamente".

Las estrellas se desplazaban, brevemente borrando cualquier semejanza a una bestia. Cuando volvieron a su forma apropiada, Trag'Oul replicó, "El Equilibrio es la distribución uniforme de Luz y Oscuridad. Su esencia es mucho más importante sobre Santuario, pero va más allá, a toda creación.
Un mundo gobernado por la Oscuridad podría consumirse sobre si mismo. Un mundo gobernado por la Luz podría eventualmente estancarse. Si cualquiera de los dos bando toma suficiente control sobre Santuario de tal manera que el otro bando no pudiera igualarlo, entonces eso podría significar el fin de todas las cosas..."

Había sentido en lo que el leviatán había dicho, o al menos Meldeln vio ese camino. Aún... "Pero, ¿no deberíamos esforzarnos para que el bien supere al mal?"

"La Luz y la Oscuridad no significan necesariamente el bien y el mal, hijo del Diomedes. Si, el bien debe brillar más que el mal, pero si el conocimiento del mal es erradicado completamente incluso el bien puede volverse contra si mismo..."
"Aún así, jamás me pondré del lado de un demonio" semejante concepto parecía increíble, para regocijo del toque de la "voz" de Trag'Oul, raramente se acuñaba la palabra "nunca".
"¿Y alguna vez te unirías a la causa de un ángel... como Inarius.. que pretende que la Humanidad se postre ante él, rezándole?". El dragón lo tenia ahí. De todo lo que había aprendido, sobre el concepto de Inarius quería decir justamente la absoluta obediencia a él.

Meldeln movió la cabeza. "No puedo creer que debamos sufrir las dos fuerzas sin ninguna esperanza..."

"¿Acaso he dicho que no la hubiera? Los Altos Cielos y los Ardientes Infiernos crearon sus propias ideas basados en su poder absoluto." El dragón se detuvo y añadió, "Algún día ellos se darán cuenta de que están muy lejos de los últimos maestros que crearon todas las cosas..."

"¿Estas diciendo que hay algo más, algo más grande? Recordó algo que se había preguntado antes. "Los espíritus de los primogénitos; ellos no han seguido adelante, ¿pero adonde va los otros?, ¿a donde van los espíritus de mi gente?".

"Al lugar más adecuado... más adelante comienzan la búsqueda de los Altos Cielos o los Ardientes Infiernos y este universo de tragedia que ellos han trabajado."

"¿Qué quieres decir? ¿Cómo sabes que es cierto lo que dices?"

"Lo sabemos, porque lo sabemos..."

Meldeln notó la forma de hablar de Trag'Oul en plural, de alguna manera, sentía que no sólo se refería a Rathma.
"¿Hay otros como Trag'Oul?, ¿es eso posible?"
Pero la bestia celestial no dijo nada más sobre el asunto y Meldeln sabia que si seguía preguntando cosas así, Trag'Oul no podría responderle Aún así, había cosas que el dragón había dicho previamente que le daban esperanza otra vez.

"Entonces, hay verdaderamente posibilidades para Santuario de ser más de lo que ellos pudieran tener..." Meldeln agarró firmemente la daga, con la que ya se sentía tan seguro en su mano. No era un arma- aunque podría fácilmente serlo- pero era una llave para liberar a la Humanidad de la perpetua guerra entre ángeles y demonios."

Sin embargo, él y Uldyssian solo tenían que conseguir de algún modo detener los planes de Lilith y del misterioso Inarius para tener éxito. El ángel le incomodaba más.
"Este Inarius... el padre de Rathma... ¿qué esta haciendo ahora?".

Por primera vez, Trag'Oul no las tenia todas consigo.
"Lilith es una criatura con muchas tramas y aunque siempre es difícil descubrir lo que esta tramando, sus huellas son generalmente perceptibles. Inarius por otro lado Inarius juega más sutilmente. Podría ser que estemos destinados a fallar contra él, por lo que él podría actuar para derrotarla a Ella y a nosotros simultáneamente Rathma puede juzgarle mejor, pero incluso él no esta tan seguro..."

Era muy tedioso explicar a Meldeln lo que era el ángel pero era mucho más un enigma para sus mentores como lo era para el humano. "Pero sabemos que actúa como el Profeta, cuyo rostro permanece oculto para todos. Seguramente, podríamos calcular sus acciones así"
Inarius permanece completamente oculto incluso rodeado por una multitud de ojos. Lo que se ve del Profeta no es nunca necesariamente lo que él es, incluso lo es tanto como el Prelado, quien no solo era uno sino tres...

Había otro punto que preocupaba a Meldeln que había debatido con Rathma antes, "el demonio Lución era el Prelado, pero ya no existe. Es Lilith quien lleva esa máscara ahora seguramente"
¿Pero Lilith podría haber causado semejante caos en Hashir?. Ella no hubiera podido y Meldeln lo sabia. Se había preguntado lo que parecía algo irracional incluso para la diablesa.
"¿Alguna orden más?" Finalmente preguntó el hermano de Uldyssian. "¿Algún otro demonio?" Que pudiera trabajar a nuestro favor incluso si fuera de una manera indirecta que pudiera interferir en su complot."

"En absoluto.. de hecho... lo aceleraría"

Eso no era buena señal. Sin él ni Uldyssian, sólo quedaba Serenthia para observar a la diablesa. De todas maneras, la hija de Cyrus era mucho más capaz que Meldeln. "Serenthia liderará a los edyrem. Ellos creen en ella. Ellos la seguirán en todas las cosas-"

Las estrellas volvieron a moverse, a cambiar de forma y a volver a su posición inicial. Meldeln había aprendido que este gesto de Trag'Oul significaba algún tipo de desagrado. "Si.. ellos prestarán atención a sus órdenes en la ausencia de tu hermano... y de este modo Lilith se convierte más y más..."

Meldeln soltó un gruñido de frustración. "¿Qué quieres decir?, ¿qué es lo que sabes?"

Había una inusual vacilación.. y entonces el dragón replicó "Los edyrem de Uldyssian creen que siguen a tu amiga, pero haciendo eso, ellos actualmente siguen a la diablesa"
"¡Siguen...NO!"
"Si.. es Serenthia de Seram, la que ven delante de ellos, pero ella es en realidad Lilith y ha sido así desde hace unos días, contando el tiempo según los días de Santuario..."
"Serenthia..." Meldeln cayó sobre una rodilla, ante golpe de esta noticia. Su mente recordaba lo ocurrido en Partha con Malic, "No... Serenthia... no puede ser..."
La apariencia de otra... Lilith llevando la apariencia de Serenthia.

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Edit: Fixed un par de errores y más de una falta de ortografía.

Lo más probable es que continue con la trama de Lilith y los edyrem.
Última edición por arkan el 29 Ene 2010, 10:39, editado 1 vez en total
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Re: The Rise of first Necromancer, Meldeln ul-Diomed

Notapor gavilanex el 29 Ene 2010, 05:39

uy ta largo arkan, lo dejo en favoritos para leerlo el finde
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