THE RISE OF THE FIRST NECROMANCER (parte 1.)
The Sin War book 2 (cap. 9)
La oscuridad rodeaba a Meldeln, oscuridad que sentia como si fuera infinita. El hermano de Uldyssian sospechaba que si echaba a correr en cualquier dirección tan rápido como pudiera no conseguiria ningún cambio. Rodeado de oscuridad y vacio. Una parte de él estaba tranquila ... pero la otra parte estaba completamente fascinada.
Sin embargo, su preocupación por Uldyssian superó esa fascinación y el gran Meldeln permanecia de pie solo y en silencio en la oscuridad, cada vez más volvia a impacientarse... si eso era posible. Después de todo él era como un prisionero.
¿Por qué esta traición, Achilos? se preguntaba a si mismo. ¿Por qué apartarme cuando sólo queria reunirme contigo y los demás?, ¿qué razón puedes tener para deternerme?
"Porque lo que habrias hecho hubiera tenido repercusiones desafortunadas", replicó una voz que él conocia muy bien desde su propia mente.
Una forma emergió de la oscuridad, una forma que todavia parecia ser una parte de ella. Un alto, muy pálido hombre con rasgos demasiado perfectos. La figura encapuchada le sacaba la cabeza a Meldeln, algo que el más joven de los hijos de Diomedes no se habia percatado en un primer momento.
"¿Qué repercusiones?, ¿Cuales? ¡habla claro!, ¿qué repercusiones?".
Pero en vez de contestar a esas preguntas, el otro se dió la vuelta y miró hacia arriba... nada de eso, Meldeln vió algo diferente cuando él también miró en esa dirección. Simplemente habia más oscuridad. El extraño - no, él se habia llamado a si mismo Rathma - rápidamente el vacio preguntó "¿Bien? ¿puedes sentir algo sobre Ella?"
Y el vacio contestó. "No... Ella ha protego bien sus recuerdos, quizá sólo hay uno quien conoce mejor la manera de infiltrarse en ese escudo y conocer la verdad..."
Rathma frunció el ceño. "Y no podemos exactamente esperar que mi padre sea de ayuda... es más probable, al igual que Ella, intente reducirme a polvo".
"Hay este pequeño asunto..."
La cabeza de Meldeln latia cada vez que la segunda voz hablaba, como si su mente no fuera lo suficientemente fuerte para aceptar completamente su presencia. El se tapaba los timpanos, tratando de recobrar el equilibrio.
"Perdoname..." dijo la voz, su intensidad se redujo mucho. "Intentaré mantenerme dentro de tus limites... "
Rathma ayudó a Meldeln fortaleciendolo. " La primera vez que él me habló, pensé que me habia abierto la cabeza. "
"¿Acaso no ha hecho la mia lo mismo?", Meldeln parpadeo otra vez buscando la fuente de la voz.
"¿Quien es?, ¿quien nos habla?. Le he oido antes, también". Dirigiendose a la oscuridad dijo, " ¡ Muestrate ! , he de conocer a todos mis captores."
"Pero nosotros no somo tus captores", dijo Rathma tranquilamente declarando " dificilmente eso. No, definitivamente ni tan siquiera tus enemigos."
"¡Ni mis amigos, eso seguro! o entonces ¿porque apartarme del lado de Uldyssian?, ¿donde deberia estar siempre?."
"Porque, si fuera tu deseo estar ahi para cuando él más lo necesite, ahora debes quedarte con nosotros..."
"¿Más acetijos?, ¿Quién eres tú, que hablas en las sombras?. ¡Deja de esconderte de mi!"
Resignado, Rathma dijo al vacio, " No creo que atienda a más explicaciones hasta que te vea, amigo mio, pero recuerda que él es mortal"
"Él no es mucho menos que tú, Rathma..."
"Nunca dije lo contrario"
Escuchando a ambos, Meldeln sintió de que manera se conocian el uno al otro. Habia un vinculo tan grande como el de él con Uldyssian...
"Conoceme pues, Meldeln Ul-Diomed..." declaró la voz, conservando su intensidad de un suave latido en su cabeza, "Conoceme como Rathma aqui hace".
Y de repente aparecieron estrellas por encima, una multitud de centelleantes estrellas que giraban como si estuvieran atrapadas por una tempestad. Llenaron la parte de arriba hasta el punto de que Meldeln tuvo que taparse los ojos. Al principio no habia ritmo ni razón en sus movimientos, pero rápidamente comenzaron a exterderse aparte, asentandose en áreas concretas. Como lo hicieron, Meldeln se dio cuenta que la estructura empezaba a coger forma, una forma vista a medias, pero lo suficiente visible como para identificarla.
Era una criatura mitica, una cosa de historias y cuentos de hadas, pero nunca verdadera. Uldyssian habia asustado a Meldeln con historias de estas cuando ambos eran niños pequeños... y Meldeln habia savoreado cada historia.
Pero ahora... ahora ver algo tan gigantesco, especialmente uno compuesto de estrellas... Meldeln permanecia en silecio y con la boquiabierto.
Era un dragón, grande, poderoso, serpentino dragón de épicas proporciones.
El Dragón te ha elegido... esas palabras o unas muy parecidas habian sido grabadas sobre la piedra en aquel cementerio espantoso que Meldeln habia encontrado mientras estaba en Partha. El Dragón te ha elegido...
La criatura celestial se movia, sus "ojos" eran una asombrosa selección de estrellas pequeñas. "Conoceme..." repetia. "Conoceme... como Trag'Oul".
"Aquel que es Eterno" añadio Rathma, tranquilamente a pesar del increible espectáculo. "Por lo menos, ese es un significado. Hay varios."
Pero Meldeln apenas escuchó eso, en cuanto al dragón, cada vez que hablaba se movia constantemente... y haciendo eso, revelaba más facetas sensacionales. Dentro de cada una de las "escamas" - las estrellas - el hermano de Uldyssian contemplaba pequeñas visiones de vida... su vida. Ahí era un bebe en los brazos de su madre. Meldeln gritó al verla, el dolor por su pérdida- de la perdida de su familia- volvió a emerger.
Se forzó a si mismo a mirar hacia aquel momento y de ese modo fue testigo de una escena tras otra de los años que habian sido su pequeña y lamentable existencia mortal que corrian a lo largo de lo que para Trag'Oul seguramente era un abrir y cerrar de ojos.
Tratando de liberarse de su sentimiento de insignificancia, Meldeln contempló la fantástica entidad como un todo... y haciendo eso se dió cuenta de que no sólo su vida se visualizaba delante de él, habia centenares, no, miles más.
Meldeln se dio cuenta de que todos estamos ahi, toda la Humanidad, desde el primero sobre... cada escama... cada escama, es parte de nosotros...
Y entre esas vidas, sus ojos de alguna manera se fijo sobre Uldyssian. De hecho, las imagenes de los hermanos se intercambiaban constantemente, lo cual tenia sentido, por supuesto. Ya estuvieran juntos o separados, ellos estaban vinculados por algo más que simple sangre.
Todavia... los años de sus vidas progresaban rapidamente hacia el cuerpo del gigante, los dos vidas creacian más separadas. Medeln vió el descubrimiento de la piedra cerca de Seram y la seducción de su hermano por parte de Lilith como Lylia. El destello de imagenes cada vez era más rápido. Partha. Lucion. Achilios. Toraja. Serenthia. Uno sobre otroa hasta-
Trag'Oul se movió otra vez y las vidas de los hijos de Diomedes se perdian en un mar de existencias. El humano soltó otro grito y miro lo que pasaba por el rostro del dragón.
"No debes percibir nada más" dijo Trag'Oul. "De aqui en adelante es un reino de posibilidades, donde lo que tu ves son sendas cuyas elecciones aun no han sido determinadas. Podrias ponerte en peligro a ti mismo y a este mundo por intentar elegir desde ellas antes de vivirlas te habrian ayudado en la decisión..."
Él estaba hablando del futuro. El dragón no solo reflejaba el pasado y el presente, sino también lo que podria ser. La increible inmensidad de este ser se extendia sobre él solo ahora impresiono a Meldeln. El sintió que Trag'Oul solo le habia revelado- e incluso a Rathma- la menor porción de él mismo.
Volviendose hacia la figura encapuchada, Meldeln soltó, " ¿Qué...?"
"¿Qué es él?, ¿es eso lo que quieres preguntar?", gesticuló Rathma ante la siempre cambiante forma. "Incluso Trag'Oul no lo sabe completamente. Él ha existido desde justamente después del comienzo de la creación, aunque no completamente como le sentimos ahora."
"No... eso vino después..." siempre que el dragon hablaba, las escamas fluian y cambiaban constantemente visualizando otras vidas, otros tiempos. "Eso vino con el hallazgo de los Fragmentos... con los que Santuario fue moldeado por los renegados, ángeles y demonios..."
Meldeln no tenia ni idea de lo que el leviatán estaba hablando salvo lo que habia mencionado, demonios. Meldeln miró a Rathma, los rasgos que tenia, le recordaban muchisimo a alguien... demasiado a alguien, de hecho.
Y entonces Meldeln sintió como si un rayo hubiera atravesado su corazón. El sabia exactamente lo que era.
"¡Tú y Ella!", gritó el hermano de Uldyssian, en una explosión de furia. Señalando con un dedo acusador a la figura que permanecia sin mostrar ningún signo de emoción como si fuera la muerte. "¡Tú y Ella, puedo verla en ti, tú eres Ella, Ella!"
Meldeln invocó palabras de poder, palabras de las que era buen conocedor, que habia adquirido de todos aquellos a los que buscaba atacar.
Rathma levantó la mano. Sobre ella materializó una daga de marfil que Meldeln habia visto antes justo antes de su secuestro. Cuando la última de las palabras de Meldeln escaparon de sus labios, la daga empezó a brillar.
Tan cerca tenia esa iluminación antinatural y con sus ojos ahora adaptados a la oscuridad que Meldeln instintivamente se cubrió, soltando un grito retrocediendo.
"El se ha adaptado a tus enseñanzas bien, Rathma..."
"Quizá demasiado bien. Casi no lo consigo. Aunque su mente... su espiritu... no estan completamente a punto con el Equilibrio"
"Descubriendote a ti mismo como el hijo de Lilith puede ser bastante desconcertante. Deberias considerar las emociones, Rathma. Algunas veces creo que te has tomado mis enseñanzas demasiado a pecho. amigo mio..."
Meldeln no puso atención a la discusión, su única preocupación era recobrar la vista. Él seguia retrocediendo, con la esperanza que de alguna manera escapar del demonio que tenia delante.
"Yo no soy un demonio... al menos no en un sentido completo, Meldeln ul-Diomed" declaró Rathma, otra vez pareciendo leer sus pensamientos.
"¡Sal de mi cabeza!"
La figura encapuchada comenzó a fusionarse delante del hermano de Uldyssian. "Nosotros estamos mucho más allá que eso, mi estudiante. Has demostrado la capacidad de recepción necesaria a lo que ofrecí aquel dia cuando viste la piedra cerca de tu villa, la piedra fué la primera de tus pruebas."
"¿Pruebas de que? ¿ver si era capaz de convertirme en el sirviente de un demonio?"
Por encima, las estrellas se movian rápidamente. Mirado hacia arriba, Meldeln creyó que la cara de Trag'Oul reflejaba cierta... reprobación.
"Eres demasiado incondicional con los tiempos, Rathma. Explicale más. Hablale de su estirpe. Hablale de Lilith..."
"A eso iba". Por primera vez, hubo un atisbo de emoción - ¿irritación? - en el tono de la figura encapuchada. "Sabes lo que era"
Finalmente... más estrellas se reorganizaban, más estrellas mostrando diferentes vidas. Nunca las mismas...
Rathma de repente suspiró "Si, quizá he vacilado, a pesar de lo que he dicho sobre la necesidad por darse prisa." Más calmadamente explicó, "Meldeln, hijo de Diomedes, quien fué a su vez hijo de Teronus, quien fué a su vez hijo de Hedassyian... Te digo que tú eres de mi propia sangre, mi propio descendiente... y de este modo, a alguien que tu conoces como Lilith..."
"Y a Inarius, también, recuerda..."
"Pronto tendrá conocimiento de Inarius". Rathma observó a Meldeln de cerca, con la daga en la mano preparada. Pero no hubo ni un nuevo ataque ni protesta por parte de Meldeln. Las habilidades que habia adquirido a través de Rathma le habian capacitado para evaluar la verdad de las palabras de otros.
"No has mentido..." murmuró Meldeln. "¡Estaba seguro que lo conocia!", moviendo la cabeza, "¿Uldyssian y yo provenimos de Ella?"
"Hay muchisimos otros, las generaciones han pasado convirtiendose en un gran número. Y como te dije, también son mias", puntualizó Rathma, finalmente bajando la espada de marfil. "Que número... más o menos..."
Meldeln le interrumpió, "¿Es esa la razón por la que Ella le eligió a él y tú a mi?, ¿porque es más fácil jugar con aquellos más cercanos a tu sangre infernal?
La irritación una vez más volvió a reflejarse en la cara de Rathma, pero antes de que pudiera hablar, las estrellas una vez más se movieron reformando a Trag'Oul, "Paz" murmuró el dragon tan bien como pudo. " Si Rathma puede ser llamado demonio, asi pues, también tú y cualquier humano. Suyo es en parte de donde vienes... pero también hay ángeles a considerar... y su rol no es menos significativo en vuestra creación."
Demonios y ángeles... la noción de que todo el mundo era descendiente de estos sonaba tan ridiculo. Pero una vez más las habilidades con las que Rathma le habia imbuido le hacian imposible a Meldeln no ser que todo esto era verdad.
Todo esto verificaba lo que Lilith misma habia revelado en el curso de los acontecimientos. Meldeln siempre habia denegado sus reivindicaciones, creyendo que eran mentiras para que Uldyssian usadas para minar de alguna manera el desafio de Uldyssian, pero solo las mentiras involucraban a uno mismo, parecia...
"Muy bien. Ya sabes que debo creerte. ¿Qué importa?, seré tu peón no más que mi hermano lo será para Ella."
Rathma soltó un exasperado suspiro. Para él, Meldeln se habia dado cuenta, de estos pequeños resbalones que requerian mayores explicaciones. "No buscamos títeres. Eso son métodos de mi madre... y de mi padre, parece lo mismo, pero no Meldeln ul-Diomed, lo que buscamos no es nada menos que alguien capaz de estar en contra de lo que ha estado destinado a pasar desde el principio..."
Por encima, el dragon se revolvia. En cierto sentido, Trag'Oul era para Meldeln un ser mucho más emocional que el hombre que tenia delante. Por tanto, cuando el leviatán hablaba, Meldeln no tenia problema en sentir la urgencia con la que Trag'Oul buscaba transmitir.
"Rathma habla de la locura de su padre" explicó el dragón. "La locura de mantener Santuario en secreto ante sus semejantes. Los Ardientes Infiernos ya lo conocen... y gracias a la demencia de Lilith, los Altos Cielos también pronto descubrirán este reino..."
Aunque Lilith, Uldyssian y de este modo Meldeln habian aprendido el nombre dado a su mundo por aquellos que lo fundaron. La diablesa habia mencionado también algo más, una historia muy turbulenta también, aunque Ella nunca habia hablado mucho de ello, tanto como pudiera recordar, que les habia ocurrido a todos aquellos que habian huido hasta llegar conocer la existencia de Santuario. El habia supuesto que ya no era un punto importante, pero que era obviamente uno muy, muy vital. En efecto, el temor se apoderó del hermano de Uldyssian, hasta el punto de que apenas era capaz de hablar, "¿y ahora?"
Y ahora, incluso si los planes de Lilith son frustrados e Inarius ofrece la paz... algo improbable... es muy posible que Santuario y todo lo que hay en él serán destruidos.
"Pero ¿por qué?"
Habia algo en el cambiante Trag'Oul que indicaba a Meldeln como de abrumada estaba la gran criatura le preocupaba lo que estaban discutiendo. Es lo que los demonios y ángeles hacen siempre que encuentran una potencial ventaja. Ellos luchan hasta destruir cualquier cosa que ellos desean... un destino tristemente, que es mejor que convertirse en forraje de ambos..."
"Esto es porque te necesitamos, Meldeln ul-Diomed" añadió Rathma, aprovando al mortal. "Eso es por lo que realmente necesitamos que estes con nosotros... a tu propia voluntad, naturalmente"
Meldeln tragó.
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Queda por traducir la segunda parte, en el capitulo 12. Los textos que siguen a este son los siguientes:
Rathma Origins (The Sin War. Book 2, cap 11)
Rathma y Bul-Kathos (The Sin War. Book 2, cap 11)





