Uno de nuestros objetivos principales en Diablo III es hacer que los encuentros con las grotescas bestias y los demonios del universo de Diablo sean más interesantes desde un punto de vista táctico, más aún que en los juegos anteriores de la saga. El reto se encuentra en conseguir este objetivo sin perder la velocidad, manejo y ritmo característicos de la saga. Esto es lo que tenemos planeado:
Para empezar, hemos invocado una multitud de nuevas y más diversas criaturas. A medida que luchas a través de los escenarios de Diablo III, tendrás la sensación de ser perseguido por una cantidad interminable de monstruos. Tu decisión sobre quedarte a luchar (o salir por patas), y el orden en el que afrontar un pasillo repleto de demonios afectará al ritmo y enfoque del combate.
Por ejemplo, al ver por primera vez a los receptores (cultistas humanos que han entregado sus cuerpos a posesiones demoniacas), notarás que permanecen inmóviles en el sitio, golpeando sus bastones en el suelo sin que parezca que se hayan percatado de tu presencia. Esto no significa que puedas ignorarles. En un periodo indefinido de tiempo, los demonios del interior de sus cuerpos se abrirán paso a través de la carne de sus recipientes para emerger al campo de batalla, cegados por la rabia y con inspiración infernal para realizar daños horripilantes. Al encontrarte con estos recipientes aún sin transformarse, te conviene darles muerte lo antes posible… lo cual te puede llevar al centro de una habitación repleta de peligros, o hacerte perder de vista a otros peligros incluso mayores surcando entre las sombras. Y aunque matar antes de preguntar puede que no parezca como algo demasiado heroico, todo vale cuando se trata de la seguridad de Santuario… y matar demonios desde luego no es apto para pusilánimes.
En segundo lugar hemos categorizado cada monstruo de Diablo III por su tipo de comportamiento, sin tener en cuenta su clase. Por comportamientos nos referimos a su forma de aparecer en el campo de batalla, y en cómo se enfrenta a los héroes antes de ser reenviado a su sangrienta tumba. Por ejemplo, “gran golpe” es el nombre interno que tenemos para catalogar un comportamiento de monstruos que encontrarás en varias ocasiones. Los monstruos de “gran golpe” propinan golpes muy fáciles de intuir, pero que hacen una enorme cantidad de daño cuando conectan con su objetivo. Estos ataques suelen ser fáciles de evitar, pero al luchar en espacios reducidos o verse afectado por otros factores que reduzcan tu velocidad de reacción, no siempre será fácil esquivarlos.
Los monstruos “rabiosos” entran en un estado temporal en el que son considerablemente aumentados sus atributos, puntos de golpe, defensa, y daño que realizan. Te resultará muy conveniente evitar a estas criaturas en su estado “rabioso”, aunque también son más peligrosos en este estado y perderles de vista puede dar lugar a fatales golpes inesperados. A medida que te familiarizas con estos comportamientos, aprenderás a evitarlos y contrarrestarlos cuando sea posible, para poder avanzar hacia nuevos y más complejos monstruos durante tu progreso por los actos de Diablo III.
Los monstruos individuales pueden ser despachados de forma cautelosa, pero cuando trabajan en grupo, las circunstancias pueden ser fatales. En un punto del juego te puedes encontrar en un desierto, abriéndote paso a través de una horda de caídos; al verte rodeado, emergen avispas de las arenas disparándote proyectiles lentos, pero que causan un gran daño. Estas avispas reducirán tu vida mientras la soga alrededor de tu cuello se aprieta. Si quieres salir vivo de esa encerrona tendrás que eliminar a las avispas, o al menos moverte a una posición mejor, pero el muro de caídos y la gran cantidad de proyectiles no te lo pondrán fácil.
Y por supuesto, no hay mejor momento para que un derviche de dunas aparezca en tu campo de visión, con sus afiladas hojas rotando rabiosamente. Atacarle en ese momento es muy peligroso ya que te devolverá cualquier ataque a distancia y te acuchillará si intentas acercarte. Si el derviche logra acercase a ti, te causará muchísimo daño, lo cual daría lugar a una muerte casi instantánea. No saldrás vivo salvo que actúes correctamente y de forma muy rápida.
Refugiándote en una zona rocosa protegerás algunos de tus flancos. Debes priorizar tus objetivos, escogiendo con cuidado entre los enemigos que te atrapan, los que causan daño progresivo, y los lentos pero con armaduras muy resistentes. Una vez tengas el orden de ataque decidido, podrás pasar a sorprenderles con tus propias maniobras de ataque.
Una parte de mejorar los encuentros con monstruos reside en los mismísimos monstruos. Pero es igual de importante prepararte a ti y a nuestros héroes para estos emocionantes combates. Todas las clases de Diablo III son clases DPS (daño por segundo), y aunque realizar daño es vital, puedes personalizar cada clase reforzando habilidades defensivas por igual. Todos los héroes poseen una serie de hechizos defensivos (novas de escarcha, imágenes reflejadas, pisotones aturdidores, ataques cegadores, señuelos letales), y al contar con una cantidad limitada de pociones de salud, es imperativo que uses estas habilidades cabalmente para no morir en la batalla.
A medida que encuentras nuevos monstruos en los siguientes actos, eventos y misiones, deberás revisar tus estrategias de combate. Cuando diferentes monstruos coordinan sus ataques, no podrás emplear las mismas tácticas para lograr vencerles. Esto significa que participarás en combates frenéticos y cambiantes, un reto tanto para tu mente como para tus reflejos
Por ejemplo, al ver por primera vez a los receptores (cultistas humanos que han entregado sus cuerpos a posesiones demoniacas), notarás que permanecen inmóviles en el sitio, golpeando sus bastones en el suelo sin que parezca que se hayan percatado de tu presencia. Esto no significa que puedas ignorarles. En un periodo indefinido de tiempo, los demonios del interior de sus cuerpos se abrirán paso a través de la carne de sus recipientes para emerger al campo de batalla, cegados por la rabia y con inspiración infernal para realizar daños horripilantes. Al encontrarte con estos recipientes aún sin transformarse, te conviene darles muerte lo antes posible… lo cual te puede llevar al centro de una habitación repleta de peligros, o hacerte perder de vista a otros peligros incluso mayores surcando entre las sombras. Y aunque matar antes de preguntar puede que no parezca como algo demasiado heroico, todo vale cuando se trata de la seguridad de Santuario… y matar demonios desde luego no es apto para pusilánimes.
En segundo lugar hemos categorizado cada monstruo de Diablo III por su tipo de comportamiento, sin tener en cuenta su clase. Por comportamientos nos referimos a su forma de aparecer en el campo de batalla, y en cómo se enfrenta a los héroes antes de ser reenviado a su sangrienta tumba. Por ejemplo, “gran golpe” es el nombre interno que tenemos para catalogar un comportamiento de monstruos que encontrarás en varias ocasiones. Los monstruos de “gran golpe” propinan golpes muy fáciles de intuir, pero que hacen una enorme cantidad de daño cuando conectan con su objetivo. Estos ataques suelen ser fáciles de evitar, pero al luchar en espacios reducidos o verse afectado por otros factores que reduzcan tu velocidad de reacción, no siempre será fácil esquivarlos.
Los monstruos “rabiosos” entran en un estado temporal en el que son considerablemente aumentados sus atributos, puntos de golpe, defensa, y daño que realizan. Te resultará muy conveniente evitar a estas criaturas en su estado “rabioso”, aunque también son más peligrosos en este estado y perderles de vista puede dar lugar a fatales golpes inesperados. A medida que te familiarizas con estos comportamientos, aprenderás a evitarlos y contrarrestarlos cuando sea posible, para poder avanzar hacia nuevos y más complejos monstruos durante tu progreso por los actos de Diablo III.
Los monstruos individuales pueden ser despachados de forma cautelosa, pero cuando trabajan en grupo, las circunstancias pueden ser fatales. En un punto del juego te puedes encontrar en un desierto, abriéndote paso a través de una horda de caídos; al verte rodeado, emergen avispas de las arenas disparándote proyectiles lentos, pero que causan un gran daño. Estas avispas reducirán tu vida mientras la soga alrededor de tu cuello se aprieta. Si quieres salir vivo de esa encerrona tendrás que eliminar a las avispas, o al menos moverte a una posición mejor, pero el muro de caídos y la gran cantidad de proyectiles no te lo pondrán fácil.
Y por supuesto, no hay mejor momento para que un derviche de dunas aparezca en tu campo de visión, con sus afiladas hojas rotando rabiosamente. Atacarle en ese momento es muy peligroso ya que te devolverá cualquier ataque a distancia y te acuchillará si intentas acercarte. Si el derviche logra acercase a ti, te causará muchísimo daño, lo cual daría lugar a una muerte casi instantánea. No saldrás vivo salvo que actúes correctamente y de forma muy rápida.
Refugiándote en una zona rocosa protegerás algunos de tus flancos. Debes priorizar tus objetivos, escogiendo con cuidado entre los enemigos que te atrapan, los que causan daño progresivo, y los lentos pero con armaduras muy resistentes. Una vez tengas el orden de ataque decidido, podrás pasar a sorprenderles con tus propias maniobras de ataque.
Una parte de mejorar los encuentros con monstruos reside en los mismísimos monstruos. Pero es igual de importante prepararte a ti y a nuestros héroes para estos emocionantes combates. Todas las clases de Diablo III son clases DPS (daño por segundo), y aunque realizar daño es vital, puedes personalizar cada clase reforzando habilidades defensivas por igual. Todos los héroes poseen una serie de hechizos defensivos (novas de escarcha, imágenes reflejadas, pisotones aturdidores, ataques cegadores, señuelos letales), y al contar con una cantidad limitada de pociones de salud, es imperativo que uses estas habilidades cabalmente para no morir en la batalla.
A medida que encuentras nuevos monstruos en los siguientes actos, eventos y misiones, deberás revisar tus estrategias de combate. Cuando diferentes monstruos coordinan sus ataques, no podrás emplear las mismas tácticas para lograr vencerles. Esto significa que participarás en combates frenéticos y cambiantes, un reto tanto para tu mente como para tus reflejos

.jpg-ampliado.jpg)















!!!




.







