Usuario: Contraseña: Recordar
 
 
Fanfics
Luna sangrienta - Parte IV
Imagen


Gouler desapareció de nuestra vista para bajar hasta la arena donde nos encontrábamos. Los centenares de Khazras vitoreaban su nombre convencidos del buen espectáculo que suponía ver a su señor en combate, pero no contaban con que su adversario era realmente temible. Ellos no le habían visto combatir como yo y desconocían su poder.

Karl Schlieffer repasó todas sus armas. Primero las dos ballestas de una mano, después la veintena de cuchillos que guardaba en su chaleco negro y por último una pesada ballesta que cargaba a la espalda. Cuando las tuvo todas listas se volvió hacia nosotros.

- No debéis intervenir – Dijo - Si yo muero otro de vosotros debe retarle.

- ¿Pretendes que le venzamos por agotamiento? – Preguntó Kalil.

- Lo que quería era alcanzarle antes de que pasara algo como esto, pero ahora no nos queda otra alternativa.

- Yo seré el siguiente – Mi ofrecimiento no sorprendió a ninguno de mis compañeros, pero no fue tomado muy en cuenta.

- No, joven Thar – Dijo Heremod poniendo su gran manaza sobre mi hombro - Cuando Gouler acabe con el caza demonios seré yo quien le rete. Reconozco que tu estratagema es muy inteligente, pero exponer al miembro más débil en primer lugar no es lo más aconsejable para conseguir nuestro objetivo.

La sangre de mi madre hirvió en mis venas por las ansias de demostrarle a aquel bárbaro quien era el miembro más débil, pero hice acopio de toda mi voluntad para aplacar mis ganas de luchar contra él.

Un rugido ensordecedor llenó la arena y entonces supimos todos nosotros que Gouler aun nos guardaba una última sorpresa. Una de las verjas de hierro, la más grande, se abrió con lentitud y una sombra gigantesca empezó a moverse detrás con ánimo inquieto. Tan buen punto, la puerta estuvo izada un ser monstruoso salió de su interior. Se trataba de una criatura con una brillante piel, tenía los cuartos traseros más bajos que los delanteros y medía cinco metros de largo por unos cuatro de alto. La cabeza tenía una forma triangular y estaba repleta de cuernos que le protegían el cuello. Los dos ojos estaban hundidos en el cráneo y parpadeaban con tres grupos de párpados. Sus fauces estaban repletas de colmillos repartidos en tres filas, protegiendo una lengua púrpura y gruesa como el torso de un hombre. Sobre la bestia y montado en una silla de cuero, estaba Gouler con su armadura ornamentada y su casco con forma de cráneo de carnero.

- Veamos de lo que eres capaz – Exclamó el general de los Khazra mientras contenía a la criatura tirando de las riendas.

Karl no esperó más para atacar. Corrió en dirección a la bestia lanzando saetas con sus dos armas. La salva, que en condiciones normales sería mortal, penetró en la gruesa piel, pero no supuso más que unos pocos arañazos. Cuando el animal, por orden de Gouler, cargó sobre Karl, éste desapareció entre volutas de humo y apareció un par de segundos más tarde en su retaguardia. Rápidamente, como sólo un caza demonios sabe hacerlo, asestó una puñalada con uno de sus cuchillos en la pierna trasera del animal que exclamó de dolor.
Gouler tiró de las riendas y su montura giró en redondo cargando con la cabeza sobre Karl, quien salió despedido varios metros hacia atrás. Sin embargo, durante su vuelo, consiguió lanzar una nueva salva de saetas que se clavaron en el hocico de la criatura.

La bestia jadeaba por la cantidad de heridas que le había procurado el caza demonios, pero no entraba en los planes de su jinete darle algo de descanso. Desde lo alto de la grupa, Gouler observó a su adversario con aquel terrorífico casco con forma de cráneo de carnero. A buen seguro que estaba calculando cual sería su siguiente movimiento y cuál sería la reacción del ágil cazador de demonios. De uno de los costados, desenfundó una alabarda con una hoja de tamaño desproporcionado. Nunca, después de aquel momento, he vuelto a ver a alguien usar un arma de aquellas dimensiones y puede que nunca más lo haga. El cabecilla de los Khazra espoleó a su montura y ésta cargó enfurecida contra Karl quien se mantuvo estático en su posición.

El ataque fue terrible. Las fuertes garras de la bestia se clavaron en el suelo y, cuando Karl saltó hacia un lado, las mandíbulas se cerraron a su paso aunque sin acierto. La alabarda de Gouler describió un arco sobre su cabeza y se clavó a pocos centímetros de donde debería haber caído el caza demonios, pero éste consiguió cambiar la dirección en el último segundo. A toda prisa y con algo de imprecisión, Karl puso tierra de por medio, pero el gran tamaño del animal le permitía correr esa misma distancia en mucho menos tiempo. Así fue como Karl Schlieffer se vio apresado en una carrera en la que sólo podía esquivar los continuos ataques triples. Gouler estaba convencido y, muy a mi pesar también, de que no podría aguantar mucho rato aquel ritmo y tarde o temprano cometería un error que le costaría la vida. Y el momento llegó antes de lo esperado.

En la sexta arremetida, Karl calculó mal el acrobático salto y la bestia le embistió con la cabeza. El cazador salió despedido varios metros, golpeó contra la pared de piedra y quedó extendido en el suelo. Gouler espoleó a la bestia que, por su potente cabalgada, demostraba estar ansiosa por darse un festín. Poco antes de que le alcanzase, Karl se incorporó un tanto aturdido y lo único que pudo hacer fue ver como el enorme cráneo del animal le aplastaba contra la pared. Satisfecho por el resultado, el jinete la hizo retroceder dejando que el cuerpo de su enemigo cayese al suelo entre quejidos y lamentos.

La situación era dramática. Mis compañeros observaban el desigual combate con frialdad, como si nada de lo que estuviera sucediendo fuera con ellos. Heremod se mantenía erguido y serio, con las dos manos sobre el mango de su hacha apoyada en el suelo. Yuan esperaba con los brazos cruzados y la varita enfundada en un costado de sus caderas sin mostrar ninguna emoción.

- ¿No pensáis hacer nada? – Les pregunté a los cuatro.

- Cálmate muchacho, todavía queda mucho combate por ver – Contestó Heremod con sobriedad.

- ¿Acaso has perdido la razón? Ese último golpe le tiene que haber roto todos los huesos.

- No es cierto – Me interrumpió Kalil – Karl ha podido reaccionar a tiempo y preparar el cuerpo para absorber el impacto.

Efectivamente, Karl se levantó como si nada hubiera sucedido. Con aire desafiante, escupió un poco de sangre, guardó las dos ballestas y desenfundó diez cuchillas plateadas de veinte centímetros de largo cada una. Al parecer, había entendido que luchar a distancia con una criatura tan grande y a la vez tan rápida era demasiado difícil. Con paciencia y disciplina, Karl empezó a caminar de lado con cinco cuchillas en cada mano. Fueron instantes de máxima tensión ya que ninguno de los dos combatientes quiso exponerse atacando primero.

Finalmente, fue Gouler quien se decidió a iniciar el nuevo intercambio de golpes. Siguiendo la misma estrategia que le había funcionado con anterioridad, intentó someter al cazador para acabar con él de una vez por todas. Sin embargo, esta vez Karl estaba preparado. Sus movimientos eran precisos y sus saltos mucho menos arriesgados que antes. Poco a poco, con cada giro y acrobacia, el cazador iba adelantándose a cada uno de los movimientos, pero lo que más me llamó la atención fue ver que no usó ni unos solo de los cuchillos que llevaba en las manos. No sabía que tramaba, pero fuera lo que fuera, estaba convencido de que sería un golpe destinado a equilibrar el combate.

De repente, Karl volvió a desaparecer tal y como lo había hecho unos minutos antes, pero esta vez apareció justo detrás de la bestia. Con una magnifica exactitud, lanzó cada grupo de cuchillas hacia ambos lados seccionando los gruesos tendones de los cuartos traseros del animal. Al instante obtuvo la reacción esperada y la criatura aulló de dolor, para desplomarse unos segundos más tarde, pues era incapaz de sostenerse en pie. Desde lo alto de la grupa, Gouler observó a Karl con aire impasible y descendió de su montura. La inspeccionó como si su adversario no estuviera allí y después le propinó un golpe fatal con la alabarda que acabó con su agonía.

- Al parecer he subestimado tu capacidad – Dijo Gouler desde lo más profundo de su casco – Pero ya no lo haré.

- Eso espero – Contestó Karl – O tus súbditos quedarán muy defraudados con tu actuación.

El general del ejército Khazra desenvainó dos espadas y las sopesó en sus manos.

- ¡Tienes la lengua muy larga, cazador! – Gritó para que todos sus súbditos lo pudieran oír – ¡Motivo suficiente para hacer que sufras hasta lo indecible antes de morir!

Karl retomó las dos ballestas, las recargó con saetas y dio un par de pasos al frente.

- Con tanta charla ya estás quedando en evidencia – Contestó con el único ánimo de alterar los nervios de su enemigo y que perdiese el control – Los tuyos ya deben de estar preguntándose porque no me has matado ¿Acaso no eres lo suficientemente fuerte?

Gouler reaccionó inmediatamente dando un increíble salto de más de ocho metros sin tomar carrera, pero Karl ya no estaba allí, había vuelto a desaparecer en el interior de una humareda gris. Volvió a hacerse visible unos segundos más tarde, pero en el otro lado de la arena y, en esta ocasión, me sorprendí mucho por su nuevo aspecto.

Puedo decir, sin miedo a avergonzarme, que ver a un caza demonios en trance de combate es una de las visiones más sobrecogedoras. Su piel se vuelve más blanca y su rostro se transfigura en una máscara que sólo transmite odio, el mismo odio que corre por sus venas y que produce un inquietante brillo rojizo en sus ojos envueltos en vapores mágicos. Sí, Karl Schlieffer, era en aquel momento puro odio, pero sabía qué sin disciplina el odio le consumiría. Tan solo esperaba que pudiera vencer a Gouler antes de que fuera demasiado tarde.

Continuará...


Por Joan Anfruns (http://janfruns.blogspot.com/)

Redactado por janfruns | 13/02/2012 13:07

Puedes colaborar con Diablo 3 ESP añadiendo o modificando el contenido de la página que estás visitando.
Para colaborar debes estar registrado
Atención: Spoilers

Se considarará spoiler hablar de estos actos:

Más información

El sitio
Índice
Foro
Wiki
Comunidad
Multimedia
Artículos
Entrevistas
Características
Contacto
 
Las clases
Bárbaro
Médico brujo
Mago
Monje
Cazador de demonios
 
El mundo
Localizaciones
Objetos
Historia
Misiones
Casa de subastas
 
Los personajes
Bestiario
Artesanos
Seguidores
Aliados
 
Destacamos

Publicidad